PUBLICADO EN FACEBOOK – MARTES 16 DE AGOSTO, 2022

Hola a todos, este día les quiero compartir un artículo que nos habla de la GESTIÓN DE LÍMITES Y RABIETAS DESDE LA DISCIPLINA POSITIVA, ¿cómo reaccionas ante un berrinche de tu hijo(a)?, primero hay que entender que el berrinche o la rabieta es un enojo grande que genera frustración, rabia y miedo por lo que no se recomienda dejarlo solo o ignorarlo, recordemos que el niño tiene un cerebro en desarrollo y es importante fomentar su educación emocional. Algunas de las pautas son: ser amable pero firme, priorizar la conexión (ponerse a la altura del niño, mirarlo a los ojos), buscar una solución, etc.

GESTIÓN DE LÍMITES Y RABIETAS DESDE LA DISCIPLINA POSITIVA


Por Angel | Fecha: 30 Agosto 2022

Los berrinches son, probablemente, una de las situaciones más complicadas que se nos presentan como padres cuando nuestros hijos tienen entre 2 y 5 años. Para empezar a gestionar las rabietas desde la disciplina positiva, debemos entender antes qué son y tener en cuenta el nivel de desarrollo del cerebro del niño o la niña. Solo así podremos dar una respuesta adecuada a este estallido emocional.

Según la RAE, la definición de rabieta es: “Impaciencia, enfado o enojo grande, especialmente cuando se toma por leve motivo y dura poco”. Una vez asimilado el concepto, lo primero que debemos hacer es olvidarnos de consejos bienintencionados (pero tremendamente desactualizados) que alientan a los adultos a dejar al niño solo, a ignorarlo o a reñirlo. Y, a partir de ahí, comenzar a entender que las rabietas son, sobre todo, un estallido incontenible de emociones en las que predominan tres: frustración, rabia y miedo. Desde esta perspectiva, analizaremos qué es lo que realmente pasa en la mente infantil cuando se enfrentan a esas emociones y de qué manera podemos acompañarlos.

CARACTERÍSTICAS DEL CEREBRO EN LA INFANCIA

Es fundamental comprender que son algo natural e incluso necesario para el desarrollo del niño. Su pequeño cerebro no puede ser entendido como una miniatura del de una persona adulta, sino como lo que verdaderamente es: un cerebro en desarrollo.

Tal y como explica el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, es un “tres en uno”, tres cerebros que conviven en uno solo: el reptiliano, encargado de nuestra supervivencia y guiado por los instintos. El emocional, que nos ayuda a distinguir entre lo que nos agrada y lo que no, a través de las emociones. Y, por último, el racional, que nos permite comunicarnos, razonar, empatizar y ponernos en el lugar del otro a la hora de tomar decisiones, planificar y organizarse.

Durante los primeros años de vida, los predominantes son el reptiliano y el emocional. Esto significa que, ante una situación de frustración o estrés, su cerebro no está preparado ni capacitado para razonar como lo haría un adulto. Por ese motivo, a la hora de actuar, es necesario hacerlo desde técnicas que favorezcan el contacto con sus cerebros predominantes.

Además, ante el temor o la ira, la amígdala y el hipotálamo entran en acción, comienzan a segregar adrenalina y lo que comúnmente conocemos como “la hormona del estrés”, el cortisol. Esto provoca un ‘secuestro emocional’, un cúmulo de emociones demasiado grande que el niño ni sabe, ni puede gestionar de manera racional.

5 PAUTAS BÁSICAS PARA GESTIONAR LAS RABIETAS DESDE LA DISCIPLINA POSITIVA

Una vez entendido el proceso al que se enfrentan durante una rabieta, podemos comenzar a desechar algunas creencias que se resumen en frases como, “déjale, ya se le pasará”, “no hay que hacerles caso”, “se me quiere subir a la chepa” o “eso es porque es un consentido”. Como adultos, debemos acompañarlos desde la calma, el respeto y, sobre todo, desde el amor.

Entonces, ¿de qué forma podemos acompañar a nuestros hijos durante los berrinches de manera respetuosa? La actitud comprensiva y cariñosa de los padres es clave para poder aplicar las herramientas que nos ofrece la disciplina positiva ante este estallido emocional:

  1. AMABILIDAD Y FIRMEZA

    Ser empáticos con lo que está sintiendo el niño o la niña. Para ellos, lo que está sucediendo es sumamente importante y sus sentimientos son genuinos. Sin embargo, el adulto es quien tiene la razón de peso para no ceder ante el capricho (que no necesidad) o circunstancia que puede poner en peligro su integridad o su salud. No se trata de ‘consentir’ o ceder ‘para que se calle’, sino de atender sus emociones y permitir que las sienta. La manera de hacerlo es ofrecerle apoyo y consuelo y, por supuesto, nunca realizando comentarios hirientes o que pudiesen avergonzarlo.

  1. CONEXIÓN

    Priorizar la conexión frente a la corrección. Es importante ponerse a la altura del niño, mirarlo a los ojos, tranquilizar desde el cariño y nombrando la emoción con empatía. Y si lo permite, conectar también de manera física a través del abrazo. Un abrazo de unos segundos hace que en nuestro cuerpo se libere oxitocina, una hormona que actúa como un ‘antidepresivo natural’, y endorfinas, la conocida como la ‘hormona de la felicidad’. El abrazo es sanador y, sin duda, el mejor calmante que podemos ofrecer a nuestros hijos e hijas.

  1. ESPACIO Y TIME OUT POSITIVO

    Priorizar la conexión frente a la corrección. Es importante ponerse a la altura del niño, mirarlo a los ojos, tranquilizar desde el cariño y nombrando la emoción con empatía. Y si lo permite, conectar también de manera física a través del abrazo. Un abrazo de unos segundos hace que en nuestro cuerpo se libere oxitocina, una hormona que actúa como un ‘antidepresivo natural’, y endorfinas, la conocida como la ‘hormona de la felicidad’. El abrazo es sanador y, sin duda, el mejor calmante que podemos ofrecer a nuestros hijos e hijas.

  2. BÚSQUEDA DE SOLUCIONES

    Ayudarlo a plantearse nuevas alternativas. A su cerebro, en esas circunstancias, le cuesta ser flexible. Por eso, escuchar opciones o buscar soluciones conjuntas puede ayudarlo a salir del estado en el que se encuentra.

  3. CUANDO LLEGA LA CALMA

    Después de la tormenta, siempre llega la calma y desde ahí (y solo desde ahí) podemos empezar a educar en la razón. Este paso es crucial para fomentar la educación emocional del niño. Cuando la tormenta haya pasado, lo cogeremos en brazos y conversaremos tranquilamente sobre todo lo que ha sucedido.

    Podemos hacerlo a través de un relato, exponiendo los hechos, o bien plantear el relato en forma de preguntas. Por ejemplo, “¿qué ha pasado, cariño?”. “¿Por qué has reaccionado así?”. “¿Cómo te has sentido?”. “¿Quieres que te cuente cómo me he sentido yo?”. “¿Qué podemos hacer la próxima vez?”. “¿Cómo puedo ayudarte?”. Es primordial que, en un tono calmado, sin reproches y siempre desde el cariño, se hable sobre lo sucedido, sobre los resultados y sobre las maneras adecuadas de pedir o de hacer las cosas.

SER UN EJEMPLO

A veces, para nosotros, lo más difícil en la gestión de una rabieta es, precisamente, mantener la calma. Es fundamental ser conscientes de que somos el role model y que, si perdemos los nervios, las neuronas espejo del niño se activan, detectan la información sensorial que estamos está emitiendo y envían las mismas señales a su cerebro para hacer lo mismo. ¿La clave? Cuidarse para cuidar. Estar regulado para poder regular a nuestros hijos e hijas y tener siempre en mente que su comportamiento ante la rabieta será el que le ayude a mitigar o a agrandar el berrinche.

Fuente: Sapos y princesas.

* ¿Qué te pareció el artículo?, ¿qué otros consejos nos puedes compartir?

Con el gusto de siempre, esta página está dirigida para todos ustedes, que, como yo, están interesados y comprometidos con el mundo de la educación; todas sus participaciones, opiniones y comentarios son muy bien recibidos.

Nos vemos el próximo martes…

Angel


Enlace de referencia: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/educacion-en-casa/rabietas-desde-disciplina-positiva/